miércoles, 14 de febrero de 2018

Palacio Longoria


Uno de los edificios más bellos de Madrid es sin duda el Palacio Longoria, obra del arquitecto José Grases Riera, está considerado estilo modernista, aunque llama la atención la lectura atenta que de este edificio hace el profesor Ángel Urrutia. Actual sede de la SGAE (Sociedad General de Autores de España) por lo que es un edificio de oficinas -lo que complica hacer fotografías tanto de su interior como de su jardín-, y anteriormente fue oficina y vivienda de su promotor, de quien toma su nombre. La peculiaridad de que fuese diseñado para ambas funciones, vivienda y lugar de trabajo es la que lo caracteriza y da originalidad a su diseño.

Hay una placa del ayuntamiento de Madrid en la fachada del Palacio Longoria, en la calle Fernando VI, que resume muy breve su estilo e historia: "Palacio Longorio. Arquitecto: José Grases Riera. Este palacio construido por el banquero Javier González Longoria como residencia propia y sede social de su banco. constituye el principal ejemplo de arquitectura modernista en Madrid. El edificio se compone de dos cuerpos rectangulares unidos por un torreón circular por medio de una singlar escalera de cuidado diseño. Los elementos decorativos, la rejería y el diseño general del edificio tienen una clara influencia del "Art Nouveau" francés. En 1950 pasa a ser sede central de la Sociedad General de Autores de España. 1902.1903".


Pero, si existe algún comentario que contradiga en parte la anterior descripción, este es el de Á. Urrutia en su Arquitectura Española Siglo XX, sobre la que considera una de las obras cumbres de de su autor. La que es hoy sede de la Sociedad General de Autores de España, la antigua casa-banco de González Longoria, escribe, "llama su atención su estilo singular, que difícilmente puede tener parangón en el panorama modernista", movimiento en el que se insiste en incluir, aunque considera que el estilo del edificio "se fundamenta más genuinamente en un estilo barroco y rococó (...) Se pueden revisar cuantas obras modernistas nacionales e internacionales se quieran que no aparecerá un modelo a cotejar con el Palacio Longoria". Asegura que la voluntad modernista no existe en esta obra, y que si existe es por la voluntad del propietario, "por demanda del cliente está mediatizada por un estilo histórico, que puede pervivir durante el siglo XIX francés y que se adecúa ahora por mano de Grases como tipología idónea" para el lugar elegido, y concreto donde se va a construir, las confluencias de las calles FernandoVI con la calle Pelayo. En su artículo Urrutia va contrastando el estilo de Grases con sus contemporáneos, Gaudí, V. Horta y H. van de Velde y las soluciones que cada uno aporta a los espacios, la decoración y sus respectivas trayectorias. Así comenta que mientras Gaudí "violenta estructuras y rompe con la cuadratura general de huecos o balcones en los que crece la vegetación abstracta", el Palacio Longoria, afirma, "no debería situarse en la órbita del modernismo catalán" sino en la trayectoria y las formas en las que evoluciona el propio Grases, quien -señala más adelante-, "sea como deber o como divertimento logra hacer modernismo de extraordinaria calidad pese a no estar habituado", manteniéndose "bajo el control general de las intemporales leyes de la simetría", aunque aprecia en esta obra en concreto cierto conato de ruptura: "En el Palacio Longoria, la materia se deshace sobre una estructura rígida y anclada en la tradición", que lleva a cabo en los relieves que adornan la fachada, las balaustradas, los soportes de balcones, y los motivos naturalistas tanto de la fachada exterior como la del jardín, y "en la hermosa escalera interior que sostiene la cúpula vidriada".



Urrutia recoge brevemente la obra de José Grases Rivera formado en la Escuela de Barcelona. donde obtendrá su titulación en 1878. Compañero de estudios de Gaudí mantuvo una trayectoria profesional menos experimental que éste y hace una comparativa en el tiempo y las obras de ambos arquitectos. José Grases Riera nace en Barcelona en 1850; "se instala en el Madrid de entresiglos". En Madrid realiza el edificio de la compañía de seguros La Equitativa (1882-1891), en la calle Alcalá, reformado en 1920 por Joaquín Saldaña para el Banco Español de Crédito, y que en la actualidad se está reformando de nuevo de manera controvertida y polémica para convertirlo en hotel de lujo; y, entre otros edificios destaca el Teatro Lírico en la calle Marqués de la Ensenada (1901-1902) y el edificio New Club en la calle Cedaceros (1889-1901), es autor del también emblemático Monumento a Alfonso XII en el parque de El Retiro (1901-1905). Y para terminar, una nota ciertamente amarga del profesor Urrutia respecto al olvido en que han quedado los que él denomina Modernismo ocasional, estilo al que acuden esporádicamente algunos autores, como Grases y el Palacio Longoria, estilo "condenado en gran parte a extinguirse por falta de investigación coherente", y al desconocimiento tanto de las obras como la de sus autores, algo que está propiciando, en mi opinión, la pérdida de una riqueza patrimonial considerable como es el caso del aludido edificio Banco Español de Crédito del que en su reforma actual sólo se ha respetado la fachada, dejando vació tanto de contenido como de espíritu una obra de indudable valor arquitectónico.

Para esta entrada he consultado las siguientes fuentes:

Arquitectura Española Siglo XXUrrutia, Ángel, Cátedra, Madrid, 2003
Placa del Ayuntamiento de Madrid en el edificio reseñando su origen y autor,.

Escalera interior
Cupula vidriada
Detalle de uno de los balcones y rejas

lunes, 5 de febrero de 2018

El castillo de Villatoro


Del castillo de Villatoro sólo queda un cubo, "un cubo maltratado cuyos buzones atestiguan su antigua importancia", según E. Cooper. El pueblo se encuentra al inicio del puerto, al que da nombre, al oeste del valle Amblés, custodiando el paso hacia el valle del Corneja junto al nacimiento del río Adaja. Mi visita tenía como propósito fotografiar los tres verracos vettones que hay en el pueblo.  Los verracos descansan en la plaza de la iglesia que se eleva unos metros sobre la antigua carretera, rematada con cornisas, bases de columnas y remates de granito pensé que serían restos del castillo; eran restos, pero de un antiguo monasterio, supongo que del Monasterio de Nuestra Señora del Risco, según los vecinos.

Verraco de Villatoro
La importancia de Villatoro se debía a su ubicación, siguiendo de nuevo a Cooper, que permitía el control de la ruta de la Mesta y, según la ficha del la Asociación de Amigos de los Castillos, cabeza del señorío formado por Alfonso XI a favor del obispo Sancho Dávila en el siglo XIV,  reconociendo así los servicios prestados durante su minoría de edad. Tras una reforma en el siglo XVI, la propiedad pasaría de los Dávila a los duques de Pastrana hasta entroncar éstos con los condes de Parcent.

Gómez Moreno, describe así el castillo a principios del siglo XX: "era un cuadrilátero, con cubos en los ángulos, pero no queda más que uno de estos y los cimientos de otro. Databa del siglo XVI, y a sus atrios correspondían los restos de columnas y dovelas semigóticas esparcidas en la lonja de la iglesia". M. Mariné y E. Terés, añaden que parte de sus lienzos de mampostería y sillería se aprovecharon para las construcciones rurales; el cubo que se mantiene en pie cuenta con troneras de buzón y "mantiene dos arcos de ingreso desde el interior".

La presencia de las troneras, según todos los autores, permiten datar su construcción a principios del XVI; hacia 1510, según comenta Cooper, fecha en la que el duque de Béjar, Álvaro de Zúñiga, puso a disposición de a su hermana, Elvira de Zúñiga, un contingente de unos 1100 hombres de armas al mando de Pedro Ruiz de Medina, y varias piezas de artillería para atacar a Fernán Gómez de Ávila, señor de Villatoro. El ataque era represalia por el saqueo que Fernán Gómez había hecho en la casa de Elvira de Zúñiga en Ávila en 1507, era ésta la casa de Pedro Dávila, que heredó su hijo, Esteban Dávila con quien estaba casada doña Elvira. Esta rivalidad, añade, era probable que tuviese su origen en "las actividades confiscadoras durante la guerra de la sucesión de los Reyes Católicos" por parte de los familiares del señor de Villatoro a expensas del abuelo de Elvira de Zúñiga, el duque de Arévalo.

Cuando hice la visita a Villatoro la torre pertenecía a un particular.


Para esta entrada he consultado los siguientes libros:

Cooper, EdwardCastillos Señoriales en la Corona de Castilla, Junta de Castilla y León, 1991.
Mariné, M. y Terés, E., Castillos de Ávila, Museo de Ávila, 1989.
Fray Luis Ariz, Historia de las Grandezas de la ciudad de Ávila, 1607 ed. Facsímil. Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Ávila, 1978.
Gómez Moreno, Manuel, Catálogo monumental de España. Provincia de Ávila, en web biblioteca.cchs.csic.es
Asociación Española de Amigos de los Castillos ficha del Castillo de Villatoro, en web.

lunes, 22 de enero de 2018

El castillo de Eljas


Iniciamos el viaje en Ávila con destino a Perales del Puerto, Cáceres, donde tendríamos nuestra base, donde llegamos tras visitar Puente del Congosto y Santibáñez de Béjar, por la carretera que une  Plasencia con Béjar para desviarnos por La Granja hasta nuestro destino.


El castillo de Eljas, que tiene adosada en una de sus torres viviendas actuales, domina la población asentado sobre una plataforma de roca. De la fortaleza quedan tan solo dos torres esquineras, una redonda y otra cuadrada, y los restos un recinto primitivo, del siglo XIV, que actualmente está ocupado por el cementerio. Según E. Cooper la elaborada fábrica de la sillería de granito de ambas torres indica que la fortaleza se construyó a finales del siglo XV, opinión refuerza por los buzones abierto en la torre redonda; destaca así mismo en la torre cuadrada un ajimez doblado en esquina, detalle, asegura, que encuentra también en algunas casas de hidalgos de la cercana Ciudad Rodrigo.

En el siglo XII Eljas tras la reconquista, perteneció a Coria; aunque Fernando IV hace donación en 1302 a la Orden de Alcántara. En el siglo XV es testigo de las luchas sucesorias entre Enrique IV e Isabel la Católica y posteriormente entre Isabel y Juana la Beltraneja. La plaza, fiel al rey Enrique, fue tomada por asedio por los hermanos Diego Centeno y Fernando Centeno el Travieso, este último, amigo y protegido del duque de Alba, que tomaron partido por Isabel, y "durante el cual mataron al comendador Fray Diego del Águila". Tras la toma de Eljas los Centeno mantendrían ocupada la plaza entre 1464 y 1480. El mayor de ellos, Diego fallecería en 1475, manteniéndose el Travieso como alcaide hasta 1480 fecha en que la Corona le obliga "a renunciar a cualquier interés sobre Eljas". Según Cooper, la construcción del castillo tiene clara influencia de maestros canteros gallegos, aunque asegura que "el constructor que parece más indicado para el castillo de Eljas es el Traviso, por carecer de encomienda, que se sepa, de protagonistas importantes en los años posteriores". Sin embargo, Navarreño Mateos, apunta que según documentación sobre los gastos de las obras "la construcción de este cuerpo fue acometida hacia 1530 por iniciativa del Comendador de Eljas don Alonso del Águila".

Siguiendo ahora a P. Mogollón, en el siglo XVII el castillo sufrirá las consecuencias de las guerras con Portugal, fechas en que será desmantelado hasta que a finales del XVIII, su estado será tal que se le considera "como arruinado", aunque esta fecha la retrasa Navarreño a mediados del XIX. Del antiguo recinto se sabe, por documentación que dan a conocer  Navareño Mateos y Cooper, que "estaba formada por una barbacana, un recinto que daba a un patio en el que se localizaban las caballerizas y otras dependencias"; en el centro se encontraba la torre del homenaje y "en su entorno se situaban las bodegas, aljibe, cocina y aposentos". A finales del XV se añadieron las dos torres que se conservan aún; en la cilíndrica, comenta, "como elementos defensivos contaba con troneras y terraza almenada que comunicaba con el adarve", y en su interior "contiene un mazmorra y dos pisos, el último cubierto con una bóveda de casquete de sillería". Para aumentar sus defensas, en el siglo XVII se le dotó de foso y garitas, aunque de ambas estructuras no se conserva nada.



Para esta entrada he consultado los siguientes libros:

Cooper, Edward, Castillos Señoriales en la Corona de Castilla, Junta de astilla y León (1991)
Mogollón Cano-Cortés, Pilar, Castillos de Cáceres, Ed. Lancia (León 1992).
Navarreño Mateos, Antonio, Castillos y Fortalezas de Extremadura, Caja Duero (1998)

NOTA: El viaje y las fotografías son del 23 de junio de 2007, por lo que en la actualidad pueden haber sufrido cambios alguna de las estructuras fotografiadas.




viernes, 8 de diciembre de 2017

Castillos por el río Cidacos

Escudo de una casa en Yanguas
Las visitas estaban programadas en torno al balneario de Arnedillo sin contar con una ruta de castillos, por lo que fue producto de improvisación. El recorrido y las visitas tienen como nexo el río Cidacos que, aunque transcurre prácticamente por La Rioja, nace en Soria y desde esta provincia partiremos, en Yanguas. En la zona riojana de Tierra de Cameros el atractivo  innegable es el interés que suscitan las icnitas, los restos fósiles de huellas de dinosaurios, en torno a las que está organizado el turismo en esta región . La zona cuenta con varias fortificaciones, algunas de ellas en estado ruinoso, pero dignas de visitar y recordar su historia, y conserva algunos puentes que cruzaban el Cidacos estructuras que facilitaban el tránsito entre la meseta soriana y el valle medio del Ebro, zona dominada en el siglo X por los Banu Qasi y, tras la reconquista, ruta utilizada por la Mesta. Y siguiendo el río llegaremos hasta Arnedo donde finalizará nuestra excursión.

Interior del castillo de Yanguas
Llegamos a Yanguas desde Soria por la carretera SO-615 que discurre paralela al río Cidacos. En la entrada del pueblo, a la derecha, se abre una pequeña plaza que da acceso a la Puerta del Río. Desde aquí subimos por la calle Mayor hasta lo más alto del pueblo, donde encontraremos el castillo. Es un paseo cómodo que nos permitirá descubrir una población muy cuidada. El día estaba lluvioso y llegamos justo cuando los niños de la escuela salían al recreo, justo en el frontón que está adosado al lienzo del castillo. Una vecina muy paciente nos abrió la fortaleza y pudimos visitarla, aunque con prisa pues acudía a misa en la iglesia que está justo en la salida del pueblo. El castillo según todas las fuentes tiene origen musulmán aunque el edificio que vemos en la actualidad debió construirse a finales del siglo XIV por Carlos de Arellano, segundo señor de Yanguas quien había heredado el señorío de su abuelo. La fortaleza tiene forma trapezoidal, con torres en las esquinas y un patio en el que se han colocado unas columnas, que deben ser las que se encontraron en unas excavaciones, que le otorgan aire palaciego. Todo el recinto está coronado por almenas y se puede acceder a una de las torres desde donde se tienen excelentes vistas del entorno. Rodeando el edificio por el exterior por la carretera que lleva a Vellosillo se alcanza el lienzo oeste donde se estaban llevando a cabo obras de consolidación.

Castillo de Yanguas y frontón adosado al lienzo
Una vez concluida nuestra rápida visita llegamos a la iglesia de Santa María, donde se celebraba el oficio al que acudía nuestra anfitriona, y justo frente se encuentra el puente romano que recibe el mismo nombre de Santa María, "un sencillo puente de tres ojos" que cruza el río. Su construcción, según el cartel informativo, debió ser en época medieval, en la mismas época de la construcción de la muralla del pueblo. El mismo cartel añade que en el siglo XVIII, en el Catastro de Ensenada, el puente carecía de utilidad porque "no se pide ni paga derecho alguno de portazgo". Y de aquí salimos hacia nuestra siguiente parada en Enciso.

Obras de consolidación en el lienzo oeste del castillo de Yanguas
Siguiendo la carretera SO-615 a unos 13 km. se encuentra Enciso, en La Rioja donde la carretera se denomina LR-115. Enciso es una localidad que basa su atractivo turístico en la gran cantidad de yacimientos de icnitas por lo que los restos del castillo, bastante deteriorado, parecen descansar en el olvido de los visitantes. Según el cartel informativo, la construcción del recinto se remonta a los siglos IX-X, época de las luchas de Musa-Ibn-Musa, de los Benu Qasi con el califato de Abderramán II hasta la toma de control de la zona por parte de los reyes navarros. De él se conservan los restos de una torre de planta cuadrangular adosada a la muralla; una atalaya en la parte alta del cerro que domina la población, también cuadrangular de unos 7,5 metros de lado y de zócalo macizo; y una torre de forma semicircular al exterior de unos 6 metros de diámetro con forma cuadrangular en la cara interior. A la derecha de éste, en la pendiente se levantan los restos del muro que conformaban el recinto, todo el conjunto como decíamos, está muy deteriorado.

Castillo de Enciso, torre semuicircular y al fondo restos de la atalaya
Saliendo del pueblo, camino a Arnedillo, se levanta un bellísimo conjunto arquitectónico medieval del siglo XV-XVI, compuesto por la ermita de la Concepción, un crucero con templete y, bajando el camino que nos hará cruzar el río Cidacos. un esbelto puente. Según el cartel informativo el puente "salva 20,6 m de luz con una altura máxima de 11,50 m." y se sitúa en el antiguo camino a Préjamo. Su construcción es similar a la de los puentes de Santiago y San Miguel en Arnedillo que veremos en nuestra siguiente parada.

Atalaya del castillo de Enciso
Nuestro próximo destino, siguiendo la LR-115, es Arnedillo, a unos 10 kilómetros. Arnedillo es una población que goza del privilegio de poseer aguas termales -cuenta con un balneario privado y unas pozas termales públicas al aire libre junto al cauce del río-. Siguiendo éste se llega primero al puente donde, según el  cartel, el paso se complicaba y se hacía imposible seguir el curso "aguas abajo del puente, el río Cidacos ha labrado una estrecha garganta, imposible de franquear hasta épocas recientes" cuando se abre la actual carretera y varios túneles. El puente puede datar del siglo XVI, de un solo ojo, de medio punto y se asienta directamente en la roca.

Torre y tapial del castillo de Arnedillo
El castillo, del que sólo queda una torre cuadrangular y el resto de un tapial que asciende por la cresta en el que se asienta, vigila el puente, paso obligado camino a Arnedo y Calahorra. A los pies de la torre, en lo que era parte del recinto del castillo, se asienta el cementerio municipal. Como las anteriores fortalezas, la de Arnedillo o castillo de Lombera, es de origen musulmán. A principios del siglo XII pertenecía al rey Alfonso I de Aragón, y en el último tercio del siglo, en 1170 estaba en poder de Alfonso VIII de Castilla. Este último lo cederá ese año al obispo de Calahorra. El castillo sería utilizado por los obispos como residencia de verano y posteriormente "como cárcel de clérigos rebeldes". En 1224 el obispo Juan Pérez, de acuerdo con el cabildo, se hizo con el señorío provocando varios conflictos con la población que llegó en 1252 a levantarse contra el obispo y no reconocer el señorío. El acceso a la torre me fue imposible porque el camino más accesible estaba cubierto de zarzas y espesa vegetación.

Torre del castillo de Anedillo vista desde el cementerio
Nuestro siguiente destino estaba siguiendo la carretera LR-115 dirección Arnedo; a 1 kilómetro tomamos la LR-382 que nos llevó a Préjamo. Justo a la entrada de la población a la derecha sale el camino que conduce directamente al castillo. Préjamo es una población con un pasado reciente minero. Cuenta con dos iglesias góticas de las que sobresale por encima de los tejados sus dos poderosos campanarios barrocos. La población y la fortaleza se encuentran a 1,5 kilómetros del cauce del Cidacos y desde su posición se domina el amplio valle.

Torre del castillo de Préjamo la empalizada camufla la escalera de acceso
El castillo consta de un recinto cuadrado con una torre esbelta que ocupa todo el lado noroeste del recinto. La torre es pentagonal, construida en el siglo XV y consta de tres plantas y un sótano. Posterior a su construcción se añadió el recinto y se reforzó con talud hacia el exterior a la vez que se remató con un coronamiento del que aún quedan restos de ménsulas y matacanes. El acceso a la torre se hace por el primer piso, por la fachada sur, a través de un arco apuntado; en esta misma fachada se abren dos ventanas geminadas, una en cada uno de los pisos superiores. Hacia el norte se abre otra ventana y una aspillera y hacia el oeste varias aspilleras. Su historia está muy bien documentada y su visita se hace gracias a una vecina, entusiasta y amable que se presta a la visita. Destacar la presencia de dos enterramientos en el sótano, son dos sepulturas talladas en la roca, por lo que se puede suponer que el castillo está construido sobre restos de un edificio religioso anterior.

Castillo de Préjamo en la que se ve el recinto y el añadido del talud
Documentado desde el siglo XII, Alfonso VII de Castilla lo dona en 1151 a Martín Fernández en pago a sus servicios. Lo poseyeron varios propietarios en señorío hasta 1752 siendo la última propietaria Ignacia de Arguto y Álava, marquesa de Gaztañaga. En la actualidad el edificio alberga un interesante y completo centro de interpretación de la naturaleza. Terminada la visita retomamos la carretera LR-382 para desviarnos a la LR-380 dirección Santa Eulalia Bajera y de nuevo la LR-115 que nos conducirá hasta Arnedo, nuestra última, y frustrante, parada en la que no pudimos acceder al castillo porque estaba en obras de consolidación del terreno.

Castillo de Arnedo desde el acceso desde la población
De origen islámico, el castillo de Arnedo, era una de las plazas fuertes de los Banu Qasi en el valle medio del Ebro, siendo residencia temporal de Musa ibn Musa. La población fue asediada por Sancho Garcés I de Panplona y García I de León. En 1176 el castillo estaba en poder de Alfonso VIII y posteriormente pasaría a los Velasco, duques de Frías. La construcción se levanta sobre un promontorio arcilloso que domina el núcleo urbano. Tiene una esbelta torre circular que posee a ambos lados sendos muros de aparejo y sillarejo. El espolón del norte, de planta poligonal  y en obras, se construyó a finales del XV por orden de los Velasco. Debido a estas obras el acceso estaba vallado y fue todo lo que pudimos ver.

Castillo de Arnedo visto desde el polígono industrial
Más adelante, siguiendo el curso del río dirección a Calahorra, nos quedaba la torre de Quel la única fortaleza que dejamos de visitar, por lo que dimos por concluido nuestro recorrido en varias jornadas a lo largo del río Cidacos.

Puente de Arnedillo bajo la torre del castillo

Puente de tres ojos de Yanguas

Puente de Enciso


Para esta entrada he consultado, además de los carteles informativo que hay en los castillos y puentes, la siguiente documentación:

Castillos de La RiojaEstables Elduque, J.M., E. Lancia, León, 1993.
Castilla y León. Castillos y fortalezasCobos Guerra, F. y Castro Fernández, J.J. de, Ed. Edilesa, León, 1998.
Los castillos y fortalezas de Castilla y LeónMartín Jiménez, Carlos M. Ed. Ámbito,Valladolid, 2003.