miércoles, 30 de abril de 2014

Mats Bäcker: Raw Power


Están dispuestos para desmontar la exposición Raw Power de fotógrafo sueco Mats Bäcker, aunque me dicen que mantendrán las obras expuestas en otra sala. Todo un alivio.

Hay una fotografía de un Iggi Pop irreconocible, sentado en un sillón ojeando el periódico. Estaba leyendo la noticia del accidente de coche en el que murió Marc Bolan: "Miró hacia arriba y dijo: "James Osterberg", su verdadero nombre...", cuenta Bäcker. Leí en una revista de la época, que aquel accidente suponía el final de T. Rex, "¿Qué va a ser ahora de un tocador de congas?" Fue en 1977 y, con la muerte de Marc Bolan, el dúo que formaba con Steve Peregrin Took, indudablemente desaparecía.

Hay recuerdos que aún perduran de la lectura de aquellas revistas, "una era Popular1"; y a continuación salen varios nombres que ya no recuerdo. A su lado de esa fotografía hay otras dos de Iggi Pop en el concierto de 1977, que seguía o antecedía a la del sillón, una de Bono (año 1982) y una de Joe Strummer, también del 77. "¿Quién es?" Nos miramos. "El guitarra de The Clash". Nos miramos de nuevo y sonreímos. Enfrente Mick Jagger y Keith Richards. Son fotografías que podían tomarse en el escenario, cerca del músico "en los 80 se empieza a perder esta cercanía y fotógrafo, a su vez, empieza a perder interés en retratarlos".


Hay una de Prince, otra de Grace Jones y una de David Bowie, Craked Actor, Brussels, 1983, sentado, sostiene una calavera en una mano, magnífica, como si interpretase Hamlet, bajo un potente foco, en la otra el micrófono: "Fue una actuación muy esperada, hacía 5 años que no actuaba, había una expectación tremenda".

Y debajo de la escalera, medio escondida, como ajena al grupo de estrellas, sorbiendo un cóctel en la barra, Marianne Faitfull, Broken English, 1980. Siempre me ha atraído la figura de Marianne, la Balada de Lucy Jordan, "el tema de Thelma y Louise, la musa, quién sabe, de Like a Rolling Stone". Me quedo un rato mirándola. Sobre las escaleras, Dead Kennedys, Too drunck the fuck, 1983. "El punk nunca me atrajo".

Bajo las escaleras y me paro frente a la última foto, gesto irreverente, de un enérgico Iggy Pop. Vuelvo a leer a Bäcker: "Durante toda la entrevista Iggy habló de golf, lo que fue una sorpresa, ni parecía ni actuaba como el rebelde al que esperábamos entrevistar".


La exposición Raw Power, de Mats Bäcker, comisariada por Nathalie Béreau, se clausura esta tarde 30 de abril de 2014 en Mondo Galería, pero te enseñarán las fotos si vas.


viernes, 25 de abril de 2014

Calleja/Hoppek, Historias de dos para un final imposible... y algunas realidades magrittianas


La exposición Historias de dos para un final imposible... y algunas realidades magrittianas de Javier Calleja y Boris Hoppek  me ha parecido una hipérbole, un hermoso desvarío en el concepto y en las obras.
Una mancha roja inmensa que ocupa casi toda la pared y contiene un personaje diminuto (liliputienses) que confiesa, casi con amargura, o con resignación, "I Hate red"; o la sucesión de personajes ínfimos que se escapan de las obras como si los lienzos o la pared donde aparecen fuesen un lugar de tránsito, el nido donde germinar, o la vía de escape, el útero que concluye la iluminación (de la vida o de la obra), o el inicio, la concepción del mundo interpretado por Calleja, en esa fabulosa pequeñez e inexistencia cuando confiesa “No soy yo” -Not Me en una de sus obras- en busca de una identidad "Me" -Also Me, Me Too, Me Again- y Hoppek, con todo el amor  -Full of Love- y la fría visión del cuerpo.

El arte puede ser una subversión, pero también puede ser un antidepresivo”. Comenta Javier Calleja en una entrevista. El arte, en ocasiones, en ocasiones como ésta, desemboca en un desvarío, porque a veces hay que llevar las cosas hasta el desvarío para comprender el objeto, intentar atrapar el concepto o simplemente aceptar que están ahí, sin más, como el pequeño sol amarillo de ojos claros que confiesa que no tiene más alternativa que brillar, o una sucesión de piedras que te miran sonrientes en un difícil equilibrio, o la enorme piedra (de madera), de ojos tan claros como arrogantes, sobre la tarima de la sala.

 Boris Hoppek lleva el desvarío del sexo hasta la obsesión de algunos. Me ha encantado pasear sobre imágenes de páginas arrancadas de una revista, con poses tan provocativas que se quedan, por un instante, en lo cotidiano o en lo absurdo. "Demasiado sexo" me dice un crítico. "Bueno, es una exageración, una visión radical; desde un homenaje al útero, un canto a la vagina, o la transposición vulgar del desvergonzado “Origen del mundo” de Courbert. sin tener que esconderlo. La banalización del sexo, sobre todo...". Me mira sin querer convencerse. Tampoco lo intento.

Abundan los personajes, como las piedras -Jabberwocky- de Calleja, o la multitud de amantes -Full of Love Bed- o -Las pateras- de Hoppek y el pudor, casi clandestino, en la cripta. "Sólo cuenta la imagen inexplicable y misteriosa... Pinto el más allá, muerto o vivo, el más allá de mis ideas", escribe Calleja en la pared, y como un puntazo final, salpicando sangre hasta el suelo, parece suplicar: "Don't Forget Me".


Calleja/Hoppek, Historias de dos para un final imposible... y algunas realidades magrittianas, de Javier Calleja y Boris Hoppek, comisariada por Amalia García Rubí, pertenece al programa a3Bandas se expone en la Galería Rafael Pérez Hernando, en la calle Orellana, 18 de Madrid


jueves, 24 de abril de 2014

Victoria: In Memory of Elizabeth Reed


Silbando In Memory of Elizabeth Reed, del At Fillmore East, de The Allman Brother Band . No vale otra melodía ni otra versión. Estaba en la entrada del Consorcio de Transportes, en Santa Engracia. Victoria tenía la mirada perdida. Esta mañana me he levantado silbando esa música.


Cuando iba a entrar en el edificio, me fijé en la mujer que estaba fumando junto a la puerta de cristal. Miraba el suelo, aburrida, inexpresiva, los ojos perdidos. Entré, me apoyé en el mostrador. La miré desde dentro. Era Victoria. ¡Santo cielo, Victoria! El guardia de seguridad -el segurata, vaya nombre- tomaba nota de mis datos. Dudé en salir y decirle algo. Estaba envejecida. ¡Han pasado 31 años! Lo más seguro es que no me reconozca. Sí, sí que me reconocerá. Entro en la sala.
- No es aquí -me dice amable la señorita del mostrador- Tiene que ir a la Junta de Distrito.
Tan solo 2 minutos. Al salir ya no está. Las 10:00. Enfrente, en el Canal, hay una exposición de Magnum. Dudo, pero decido verla antes de bajar a Moncloa. Hice una fotografía del cartel mientras silbaba.


Hasta las 11:00 no abrimos" -me dice la chica de recepción. Lo dejo, no voy a esperar una hora. Victoria era azafata, o secretaria. Estudiábamos juntos cuando aquel mes de septiembre de 1982 un avión de Spantax tuvo un accidente y murieron compañeras suyas. Dejó de volar, o dejó de escribir.


Me pidió la cinta y le dejé la del concierto completo del At Fillmore East. Me acuerdo de esto bajando por la calle de la Santísima Trinidad; paso frente la escuela de Biblioteconomía y Documentación. Un día me llamó para devolverme la cinta, pero no era cierto, sólo quería verme y no sé para qué. No fui.


Giro por otra calle y acabo en la calle Murillo. Tengo la sensación de que me he perdido. Sé que por ahí cerca hay un centro judío, o algo así. Siempre lo confundo con una biblioteca feminista, no estoy muy seguro; quizá lo que hay es una biblioteca municipal. La Tres Rosas ¿De qué sería la tienda? ¿qué vendería?
- ¡A ver, esa cabeza!



Por Sagasta, luego por Alberto Aguilera. Creo recordar que fue por la calle Sagasta donde vi por última vez a Victoria; además, nunca supe por qué la canción que silbaba obsesiva, me recordaba esta calle, la noche, luces traseras de coches, todo lentamente, como una película a cámara lenta. Subo por Galileo o Andrés Mellado para atajar y llegar a Princesa sin parar en ningún semáforo. Entro, por fin, en el edificio de la Junta Municipal de Moncloa. No funciona el escáner.
- Deje los objetos en la bandeja y pase usted -Paso y  recojo los objetos sin que me miren nada más. ¡Qué absurdo!- La guardia jurado -la segurata- me mira aburrida y mira, tan aburrida o más, a la recepcionista que está frente a ella.
- No sé a qué se refiere -me dice la funcionaria de turno- quizá debería ir a al Consorcio de Transportes.
- Gracias, pero vengo de allí.


Pienso que lo mejor hubiese sido saludar a Victoria; pero ya es tarde. De todas formas no voy a volver al Consorcio de Transportes y lo más seguro es que ella ya no tenga la cinta, es más, seguro que ha vuelto a su trabajo de secretaria, si es que no era azafata porque, al igual que las caras. hay cosas que se pierden fácilmente en el limbo de los recuerdos.


La fotografía de The Allman Brother Band es de Chuck Pulin, del disco Duane Allman an Antology Vol. II que no incluye la canción In Memory of Elizabeth Reed




martes, 22 de abril de 2014

Juan Terreros: American Garden


En uno de los lienzos está escrito "you are just so silly dear". Me comenta Juan Terreros, frente al cuadro, que es una frase que le dijo a un familiar que no le dejaba trabajar tranquilo. "¡Eres tan tonta, cariño!, dice, más o menos. La escribí mientas pintaba en el jardín de su casa":  "El jardín estaba situado entre las calles 49 y Glenbrooke Road al noroeste del distrito de Columbia washingtoniano. Hacía, por tanto, esquina..." explica en el tríptico de la exposición "American Garden" que se expone en la Galería Orfila. La conversación fue al día siguiente de la inauguración, donde no coincidimos.

La primera intención cuando entré en la sala fue la de buscar  una justificación o un porqué a las frases escritas en los lienzos, pero al poco tiempo, cuando comenzaron los primeros comentarios de los visitantes sobre las obras, algo inevitable, y empezaban a apostar por un favorita, dejé de hacerlo. "Sad you...", decía detrás de mi, "estás triste... cariño" añade una voz de mujer. "Ésta me recuerda mucho a Tapies" dicen a mi lado. "¿A Tapies? Una vez compararon mi pintura con al de Picabia. Es lo más disparatado que me han dicho" me dice sonriendo.

Hay dos pequeñas estatuas. Una, "Naturaleza quieta", la única obra figurativa, está frente a "Rainy Day" escrito como un arco iris sobre la tela. Seguí contemplando las obras hasta llegar a mesa de entrada sobre la que hay tres libros; uno trata sobre la obra gráfica, otro sobre la escultura y en el tercero sobre su trayectoria. Leo casi de reojo "... el claro aprovechamiento del expresionismo y del tachismo..." Le pido que me firme el ejemplar del libro "Terreros" cuando entra un ayudante con una escultura de mayor envergadura que las anteriores: "Yunque". Durante unos instantes duda dónde colocarla mientras sostiene el bolígrafo con el que escribe la dedicatoria. "A esta escultura -me dice- le han hecho el comentario más completo que le han hecho a una obra mía. Está en Universidad Politécnica de Valencia" en el Museo de Escultura al Aire Libre.

Son pequeñas impresiones, confesiones que rara vez consigues escuchar de un autor. Me levanto mientras recomponen la posición de la escultura junto al escaparate de la galería. Si al inicio de la exposición hablaba de lo tonta que era la chica, ahora, en un tríptico, como si diese la bienvenida en la entrada del jardín, escribe: "I am happy to see you again dear" que parecía iniciar la visita a la exposición de una obra intensa, "casi humorística", -recuerdo que alguien dijo la tarde de la inauguración- de Juan Terreros: "Comencé a pintar influido por mi entorno, por primera vez desde los primeros años sesenta del pasado siglo. Al hacerlo recordaba pinturas no figurativas de otro tiempo e incorporaba en la nueva serie frases dispersas oídas, al azar, en las emisoras de radio que escuchaba, o las que decían visitantes a la casa, o las de paseantes cercanos. Las escribía, a lápiz, sobre el soporte de las pinturas y forman parte de ellas".


American Garden, de Juan Terreros, en Galería Orfila, en calle Orfila, 3 de Madrid hasta el 30 de abril de 2014.

jueves, 10 de abril de 2014

El Toro de Salamanca


Salamanca tienes muchas visitas y una de ellas, obligada para mi desde hace años, es al toro de piedra que está al principio del Puente Romano. Es un espléndido ejemplar de verraco vetton, del siglo IV a.C. y aunque está bastante deteriorado, mantiene su porte majestuoso. En su día fue destruido, como algunos ejemplares, y luego fue recuperado y reconstruido, aunque quedó incompleto. En la actualidad se encuentra sobre un pedestal, junto al puente de piedra que cruza el Tormes, y es uno de los verracos que mejor documentado está junto con los de Guisando.


La descripción del toro que hace Guadalupe López Monteagudo, es la siguiente: "El estado de conservación de esta escultura, conocido desde antiguo con el nombre de "Toro de la Puente", no es bueno, ya que además de faltarle la cabeza, hay que añadir la mala calidad de la piedra en la que está esculpida. Consta de peana de la misma pieza que el resto del animal. Conserva el cuello y la papada. En el dorso se advierten varias cazoletas y una oquedad de 14 centímetros de diámetro por 9 centímetros de profundidad, hecha en tiempos modernos para encajar seguramente una columna o una cruz. El cuerpo está partido en dos trozos, rotura que se continúa en la peana. Se aprecia el sexo". Añade que el toro se encuentra en "el centro del puente romano". La bibliografía que he consultado ubica al toro en el centro del puente, lugar donde sería trasladado después de su restauración, aunque en la actualidad esté en la orilla del río próxima a la ciudad y fuera del puente, al menos desde 2007 cuando tomé las fotografías que ilustran esta entrada. A continuación de la descripción López Monteagudo enumera los textos en los que el toro es citado y son los que busqué para documentarme.


 La primera referencia al toro la encontramos en El Lazarillo de Tormes. Cuenta Lázaro al inicio de sus andanzas cuando entra al servicio del ciego:

"Salimos de Salamanca, y, llegando al puente, está a la entrada della un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal, y allí puesto me dijo:
-Lázaro, llega el oído a este toro y oirás gran ruido dentro dél.
Yo simplemente llegué, creyendo ser ansí; y como sintió que tenía la cabeza par de la piedra, afirmó recio la mano y diome una tal calabazada en el diablo del toro que más de tres días me duró el dolor de la cornada, y díjome:
-Necio, aprende, que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo."


La segunda cita, y la más antigua, es la que hace referencia al toro en el Fuero de Salamanca, del siglo XIII. En el Título XCVII, página 33, sobre el límite que han de observar los asistentes a ejecuciones:

"Del prezo quien ovier aiusticiar el ome.
Quando las iusticias de Salamanca ouieren ladrón ó traidor á enforcar, ó quando lidiar caballero ó peón, ningun ome pase del Toro de la puente adelante é de la oriella del rio como tien desta parte, si non fuer alcalde ó escribano de conçeio ó andadores ó sayones é quien alende pasar sobre este vedamiento peche un maravedí."


En la nota a este Título se nos cuenta un poco de su historia y los destrozos que sufrió el verraco: "El toro, y no cerdo como han creido algunos, estaba á la entrada del puente hasta el año de 1836 en que se derribó por creerlo señal degradante para Salamanca. El año pasado fué extraído de entre los escombros por la Comisión provincial de monumentos; fáltale la cabeza, que parece está empotrada en el pretil de dicho puente". El libro fue escrito en 1870, por lo que es de suponer que el toro se restauró en 1869. Como pequeña anécdota apuntar que tanto en López Monteagudo, como en Álvarez-Sanchís, el Título al que se refieren es el XLVIII. Para terminar Álvarez-Sanchís comenta que "conserva el tercio delantero del pedestal original", lo que se aprecia en la reconstrucción.


La tercera y última referencia está en el Acto II de El mejor maestro, el tiempo, de Lope de Vega del que no he encontrado un ejemplar para documentarme.

Para preparar mis visitas sobre la cultura celtibérica de los vettones utilizo la siguiente bibliografía:
Los Vettones, Álvarez-Sanchís, Jesús R., Real Academia de la Historia, Madrid 2003.
Esculturas zoomorfas celtas de la Península ibérica, López Monteagudo, Pilar. CSIC, Madrid, 1989.
   Y para esta entrada he utilizado las siguientes ediciones:
La vida de Lazarillo de Tormes, Ed. Castalia, edición Antonio Rey Hazas, 1989, pag. 69.
Fuero de Salamanca, edición Sánchez Ruano,. J.; Imprenta D. Sebastián Caezo, Salamanca, 1870.

martes, 1 de abril de 2014

El muro de la Almudena


Me decía ayer Smel, que estaba pintando en el muro de las Almudena, que ese muro es un totem, un icono para graffiteros de medio país, y que fotografiar una pieza o un mural con el edificio emblemático del fondo es el sueño al que muchos aspiran ¿Cuál es su secreto? Muchos de los que vienen a pintar, aunque debería decir, escribir, saben que es un muro efímero, las piezas, una vez terminadas, en ocasiones no duran más que un par de horas y la única opción de que sus obras perduren depende más del tiempo que de su calidad: la lluvia. Le conté la historia del muro, en parte lo que me contaron a mi y en parte lo que he podido averiguar.

Pista de baloncesto (1959)
El 15 de octubre de 1959 Franco inaugura en la Ciudad Universitaria de Madrid la Escuela Nacional de Especialidades Julio Ruiz de Alda y el Colegio Mayor "Santa María de la Almudena", complejo docente dedicado a la enseñanza de Educación Física Femenina y adscrito a la Sección Femenina que dirigía Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de Falange Española. A este complejo se le denominó genéricamente "La Almudena". Con la llegada de la democracia y la disolución de la Sección Femenina"La Almudena" se clausura en 1977. Educación Física Femenina pasa a depender del INEF, de la Universidad Politécnica, mientras que las instalaciones pasan a la Universidad Complutense y se ubica en ellas el Centro de Formación del Profesorado de la Facultad de Educación, que se  inaugura el 19 de mayo de 1995 según la placa que hay en el vestíbulo.

Pista de baloncesto (2014)
Una vez perteneciente a la Facultad de Educación, al parecer hay quejas de los trabajadores de la Universidad Complutense por el excesivo trabajo que representa el mantenimiento de todo el complejo, aunque quizá no sea ésta la razón, pero en consecuencia se decide segregar parte de las instalaciones, las pistas de deportes al aire libre y la pista de atletismo, mediante una valla metálica dejándolas en aparente abandono. A partir de entonces estos espacios son ocupados por estudiantes como lugar para hacer deporte y entrenamiento, y el muro de contención que separa ambos campos, a modo de terrazas, comenzó a ser utilizado por artistas urbanos, graffiteros y estudiantes de la Facultad de Bellas Artes, como lugar de expresión libre, teniendo a su disposición un muro de unos 80 metros de longitud y 2,40 metros de altura y sin el incomodo de la prohibiciones.

Hoy es un lugar donde conviven en perfecta armonía ambas actividades, la educación física y las bellas artes, y un lugar donde artistas de diferentes disciplinas: músicos, moda o imagen, toman como fondo o background para ilustrar colecciones, presentaciones o portadas de discos, por lo que no es difícil descubrir el muro de La Almudena en más de un reportaje de televisión, al margen del arte urbano y el graffiti propiamente dichos.

Mural con el nombre de los grupos de música Trato Facto y Ciegotrip

Para conocer más sobre la Escuela Nacional de Especialidades Julio Ruiz de Alda, podéis leer: Escuela de Profesoras de Educación Física "Julio Ruiz de Alda" de Madrid, de Sagalaz Sánchez, Mª Luisa y Cachón Sagalaz, Javier, en Athos, Revista Internacional de Ciencias Sociales de la Actividad Física, el Juego y el Deporte.

También es interesante el reportaje sobre la inauguración de Escuela Nacional de Especialidades Julio Ruiz de Alda en No-Do del 26 de octubre de 1959, Sección Femenina http://www.rtve.es/filmoteca/no-do/not-877/1485738/ de donde he tomado la fotografía Pista de baloncesto (1959).